sábado, abril 24, 2010

La sola idea de dormir me produce hastío.
Soy tan feliz caminando por la ciudad con la mirada hacia arriba, envidiando la privilegiada estatura de sus balcones.
Las pendientes se alimentan de forzados pasos, una niña de rostro curtido pasa dejando el eco de su sonrisa en la calle, pálidos labios envían de paseo al humo de un cigarrillo. La luz pierde su azul y se arrumaca en la tarde.
Las aceras, el frío.
A veces, sin ganas de nada más que detenerme a mirar lo que transcurre, me estaciono en cualquier pensamiento sencillo para respirar esta nostalgia. No la analizo, me basta con saber que algo tiene que decirme.
Se apresura la espesura: una enredadera de luces rejuvenece a las montañas, sonidos adormilados se despreocupan por llegar.
Yo apenas soy capaz de aferrarme a este nocturno desamparo, de maravillarme de la soledad.

2 comentarios:

..·: Anita :·.. dijo...

Al menos aun puedes maravillarte...

Anónimo dijo...

y el mío...cuando? ;) TE AMO