viernes, diciembre 11, 2009

Lluvia


Si llueve sin truenos
es como si no lloviese.

¡Necesito tanto al paroxismo!
No he aprendido aún a querer
a los animalitos ni a las flores

no entiendo la delicadeza
de las mariposas
ni la caricia azucarada
de los osos de peluche.

A mi me gusta la carne
y si está recorrida
de sangre combativa, mejor.

No comprendo a la entrega
como una ofrenda clerical.
Se trata de quitarse la ropa,
de amurallar el pecho,
quemar las manos, descalzar los pies.


Así doy amor;
porque no tengo otra manera.
Protegiendo,
anticipando, mirando
la lejanía, esperando
arder.

Cuando el cielo se rompe, llueve.

Cuando el trueno quiebra la noche
y los faroles,
salgo corriendo a la calle.

La lluvia es pasional.
Un ejercicio de furia,
una eyaculación.

sábado, diciembre 05, 2009

El Muro



Cuando tenía 13 años quemé un colegio.
Era tanta la soledad...
Mi niñez fue como un callejón
de película hollywoodense:
corría, corría y corría
hasta queencontraba el muro.

Nunca intente treparlo.

El paisaje me sigue deslumbrando:
los ladrillos, el cemento,
los basureros metálicos, las paredes carcomidas,
la desolación.

Me pareció fascinante derrumbar el muro,
estrellarme contra todo.

En ese oficio continuo aún hoy. Golpéandome.

Éste reventarse las manos contra el concreto son mis versos.
Yo no sé si escribir sea una manera de responder (me).
Solo sé que duele.