lunes, octubre 01, 2007

El papá de Amanda

Luego de saberlo, la vida de la joven no fue más la misma.

Cuando la sangre enferma no hay otro remedio que verterla en la tierra, ella sabe de sangre, solo la tierra recibe lo inmundo y engendra pureza cada día.

Amanda disfrutaba la vida, era la única de su grupo a la que ni siquiera se le había ocurrido pensar en la inevitable idea del suicidio. Su existencia era hermosa y suculenta como una fruta tropical, bañada del sol del oriente y perfumada del sudor de los tajibos en la tarde.

En las veredas de la tranquila calma había desarrollado una pasmosa sensualidad y una belleza atrevida; la primavera de este año era particularmente exuberante y había trasladado su vitalidad y erotismo al rosáceo contorno de sus pezones y a los hirientes huesos de sus caderas.

Gozaba de su hermosura, se deleitaba contemplando su juvenil sexualidad e imaginando el desenfrenado placer que sentiría un hombre al tocarla. Empezaba a comprender el poder del sexo y la autoridad que, sobre el género masculino, le otorgaba su cintura.

Ser la única mujer de casa favoreció su natural carácter exigente, los mimos del padre no conocían límite y ella desconocía la palabra no.

Dejó que Javier se desesperase por ella: meses para aceptarle salir a bailar, miles de llamadas no contestadas; dos días de coqueteos seguidos de cinco de indiferencia…luego, cuando comprobó que él la deseaba demencialmente, su diversión consistió en excitarlo a diario sin dejar nunca que pudiese tocarla como ambos querían y esperando el momento más candente del juego de las caricias para finalizarlo abruptamente. Debía estar a la altura –pensaba para sus adentros- la hija de un acaudalado empresario no se entregaría sin antes haber trastornado un poco la imaginación del afortunado.

El lunes en la tarde convenció sin dificultad a su aborregado noviecito de no asistir al colegio, la niña había decidido que estaba lista, era el día y el momento preciso, a esa hora su padre estaría en el trabajo ganando más dinero, por lo cual, en casa no correría el peligro de que alguien la viera entrando o saliendo de un motel ni de que las sábanas de esos lugares le contagiasen alguna infección o enfermedad venérea, o sida, o quién sabe qué cosas de esas.

Durante todo el trayecto lo besó apasionadamente. Dejó que la tocara, primero la espalda y la cintura, luego las caderas y los muslos. La falda colegial era mucho menos inocente de lo que el director del instituto podía imaginar, aunque quizás su intención era que no fuese inocente. Ten cuidado, le decía, que si mi padre llega a saber esto te mata, es un tipo recio y jodido, macho pues, no le tiene medio a nada…sus contactos son innumerables, no debes decírselo a nadie…

Javier asentía a todo, la escuchaba apenas. Mientras el taxi avanzaba el se limitó a prodigar promesas de amor eterno y a intentar desabrochar el segundo botón de la blusa para poder observar completas aquellas deliciosas frutas que asomaban por la delgada tela. Solo cejó un poco al oír lo del padre, pero pensó que no habría manera de que se entere de nada, él quería poseerla…

Intentó calmarse al aproximarse a la casa para poder ponerse de pie sin quedar en vergonzosa evidencia. Ella lo notó de todas maneras… y le gustó mucho.

El trámite fue sencillo, Amanda entró por la cocina, no parecía haber nadie, la encargada de limpieza no se quedaba nunca hasta más de las tres de la tarde. A una señal estuvo dentro de la casa, la excitación estalló en el mesón, por vez primera palpó enteras, con la palma de la mano y los cinco dedos en ganzúa, las firmes y redondeadas causas de sus febriles desvaríos nocturnos, sus dientes sujetaron con firmeza la aterciopelada carne de los pezones, sus manos se atrevieron a rozar los contornos del encaje negro del diminuto calzón…Ella perdió el control, no esperaba que tener una boca en los senos fuera tan terriblemente delicioso, quería quitarle la ropa, necesitaba tocar aquello que sentía en los muslos cada vez que los abrazos acercaban a los cuerpos; al cuarto de mi padre, le dijo, la cama es gigante y tiene tina; él sintió que las manos le ardían, que algo estaba mal, que no podía ser tan fácil; de la mano y casi corriendo ella lo llevó hacia el cuarto, no alcanzaron ni a escuchar las notas de la música que provenía del cuarto de su padre, I Cant Help Falling In Love With You”, Elvis Presley…

Abrir una puerta nunca fue tan revelador.

Alcanzó a ver la sábana mancharse de sangre antes de salir corriendo. Javier no podía creer que fuera cierto. Desde el principio el presintió que no debía ser en su casa, claro, nunca imaginó que el mentado padre de su noviecita estaría, a las cuatro de la tarde y en su propia casa, mordiendo de placer la almohada de su cama en manos de un cumplidor amante ocasional.

El sabía que esa imagen derrumbaría la vida de cualquier hija, pero no calculó nunca que Amanda, su Amanda, la angelical y dulce ramerita, cogería las tijeras de la cómoda y atacaría con ellas el cuello de su propio padre.



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13 comentarios:

electrokiss dijo...

wow sincronado ni q decir... termino el cuento, termino la cancion!
disfrute de ambos, y me alegra mucho q la ciudad de los anillos te inspire tambien!
un beso a la distancia

Santiago Terceros dijo...

realmente muy bueno compañero!! se me hace que es un cortometraje a la voz de ya!

Ronaldo dijo...

De acuerdo con 3ros... ya tengo un guión en la cabeza! Bien... "peliculesco".

flacazul dijo...

clap clap clap!

paisa, está genial el cuento y ya hay un voto más para el guión.
que se haga el corto.

abrazos compañeros.

Marco dijo...

Electrica, besos a vos también... linda canción no?

Santiago, que bien que le haya gustado, filmemos el corto, vos buscá la actríz ;)

Ronaldo, vos lo que debes tener en mente es una amandita jeje, un abrazo.

flaca, que se haga, la productora "mundo al reves" puede patrocinarlo , jeje.

Mario Ronald Duran Chuquimia dijo...

Sobrecogedor.

Mallén dijo...

Tremendo cuento!!!!! (es cuento, verdad?????)

GuitarreroCantor dijo...

Hermano!

Da para un corto!!

te animas??

La Vero Vero dijo...

¿Sabes de que me da la impresión, Marquito? De que te has "estido" compañero!!

Marco dijo...

Padrino, me encantó su sobrio comentario.

Mallén, es cuento, pero .. quien sabe.

Berty, pero , pa luego es tarde.

Verito, jeje, me he estido, sin duda.

Lingam dijo...

Buen cuento... Me gustó.

Marco dijo...

Lingam, qué bueno! Un abrazo.

Oso Jucumari dijo...

Fuerte hermano! Intenso el cuento, yo quiero estar en el casting para la colegiala