Cuando era niño, interpreté en una obra de teatro infantil sobre la Guerra del Pacífico, a Juancito Pinto. No con mucho agrado, lo confieso. Prefería, por aquel entonces, ser Eduardo Avaroa o Ladislao Cabrera y cambiar por un aguerrido fusil, mi inofensivo tambor infantil (sobre todo cuando resucité antes de que se cerrara el telón causando carcajada general en aquel pequeño auditorio rebozante de mamis).
No es que hoy sea viejo -en realidad seré niño así llegue a cumplir cien años- mas, con el tiempo, mi percepción sobre el ser niño y sobre la niñez ha cambiado. Quizás porque ahora me detengo a observar a los niños con los que me atravieso y también al niño que fui... ¿Se ha detenido a observar a un niño? Considero que sólo de la poesía de los cuerpos puede manar un poema de tamaña hermosura.
Pero ya sabemos que el título de este artículo y el pedacito de mi historia personal no son aleatorios. Responden al, ya famoso y medíatico, bono implementado por el gobierno nacional.
Defensores y detractores tiene a montones.
Los detractores arremeten contra casi todo: Lo acusan de asistencialista (comparándolo erróneamente con el bonosol) de populista, de insuficiente, de ridículo, de incentivo a la borrachera paterna, de despilfarro inútil de dinero... Súmele usted todos los etcéteras que escuchó/dijo.
Yo me quedo con algunas otras opiniones, sobre todo la que vertía el certero comentarista Gonzalo Chávez el 29 de octubre en La Razón. Sugería: “Creo que se perdió una gran oportunidad de homenajear a Marlene Nancy Rojas, la niña de Warisata que murió asesinada, a sus ocho años, en las jornadas del año 2003. ¿Por qué me inclino por Marlene? Porque la pobreza, en Bolivia, tiene rostro de mujer y especialmente niña e indígena, además son ellas las que primero abandonan la escuela”.
Totalmente de acuerdo, en Bolivia la pobreza tiene nombre de mujer y, sobre todo de niña.... Pero el nombre al final de cuentas no es lo más importante.
Me ubicaré entre los defensores de la medida. ¿Por qué? Por una sencilla razón. Porque el solo hecho de garantizar, que miles de niños bolivianos vayan al colegio por lo menos hasta quinto básico y ahí además reciban gratis un buen desayuno escolar (al respecto aplaudo la profundización de esta medida implementada por la Prefectura de Tarija) es, no un pequeño avance, sino un paso de titán.
No hay que ser un experto en desarrollo humano para comprender que el reducir los niveles de deserción escolar y de desnutrición infantil nos da una esperanza real de un futuro mejor.
¿No sirven para nada los 200 Bs? Es muy posible, aunque para algunas familias le aseguró que sí... Pero no importa si sirven o no; los doscientos bolivianos no son un fin, son un medio. No se pretende mejorar la economía de los niños ni de las familias, se busca asegurar su educación básica... No nos burlemos de la pequeñez del monto, pensemos en la magnitud de sus consecuencias.
Merecemos, una vez más, tu gran voz Walt Whitman:
Érase un niño que cada mañana salía
Y en el primer objeto que contemplaba se convertía
y ese objeto se transformaba en parte suya por todo el día
o por una porción del día
O por muchos años o por dilatados ciclos de años.
Los lirios tempranos se hicieron parte de aquel niño;
Y la hierba; y los dompedros blancos y rojos; y el trébol blanco y rojo;
Y el cantar del febe;
Y los corderos de marzo; y la camada de pálido rosa de la cerda
Y el potrillo de la yegua; y el ternero de la vaca (...)
Todo se transformaba en parte suya.
Los retoños de abril y mayo se transformaban en parte suya...
A no dudarlo, lectores. Los niños se convierten en lo que ven. ¿Qué haremos que vean?
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8 comentarios:
Me sumo, también, a los que aplauden la medida.
Seguramente, esa plata será destinada por algunos malos padres a una semana de alcohol; otros, sin embargo, la destinarán a la alimentación familiar; otros, a la ropa del niño; otros, a útiles y libros; seguramente, también, habrá familias a las que estos doscientos pesos les sirvan para comprar medicinas; finalmente, habrá padres que destinene ese dinero para mimar a sus hijos, comprándoles ese juguete tan anhelado, o esa cajita feliz de la que tanto han oído hablar, o irán, por fin, a un cine o a un parque de diversiones o, por qué no, a los tilines.
Doscientos bolivianos, Marco, no sirven algo para algunas familias, sino mucho para muchas. Recuerdo a un compañero de la U, quien vivía solo en La Paz con los doscientos pesos que su padre le enviaba mensualmente. Él se postuló a una ayudantía y la ganó, sin saber que esto no sólo implicaba una línea buena en su currículum, sino tambíén un salario de 500 Bs. Cuando se lo dije, se alegró y sorprendió, y me dijo: "¡Pucha, con esa plata voy a poder mantener a mi viejo!"
Definitivamente, para la mayoría de la población (esa mayoría que está por debajo de la línea de pobreza), los 200 pesos ayudarán bastante; pero, lo más importante es que será un incentivo para que los padres manden a sus hijos a la escuela.
Pues bien, el primer paso, titán, como dices, ya está dado. Ahora falta el siguiente: mejorar la escuela. De nada servirá que las aulas estén repletas de estudiantes, si la educación que reciben es de baja calidad. Ahora se debe dar un paso más, que será dificultoso, pues implica sortear un obstáculo no pequeño: la mediocridad sindicalera del magisterio.
En definitiva una muy buena medida!!!
Talvez se pueda pensar en un siguiente paso la dotación gratuita de útiles escolares a las escuelas fiscales, eso aliviaría todavía más a las familias que cuentan cada moneda para hacer alcanzar la platita del mes.
Este ha sido uno de los tams más comentados del fin de semana. Realmente a muchísimas familias estos Bs200.- les ha caído como anillo al dedo.
Este es otro buen comienzo, ojalá que el proceso también lo sea y veamos cambios reales en la educación, no solo en la asistencia de los niños a clases, sino también mejoras en infraestructura, calidad de enseñanza, etc. Al fin y al cabo se hace camino al andar y es bueno ser positivo y mirar este tipo de acciones con esperanza más que con el ojo crítico de quienes se oponen a todo con y sin razón.
Saludos querido Marco desde la ciudad de los anillos.
Marco: Tienes mucha razón al decir que la medida puede adjetivarse como mediática, y también creo que es muy cierto lo que dice nuestro amigo estido, de que el monto del bono es mucho y para muchas familias.
Lo que escribiste en "El Principio" se aplica también para esta medida. Un pasito, mucho por caminar.
Habrá que, en el mismo camino, tomar más medidas sociales. Tanto para la educación como para la vida familiar, de forma tal de que no digamos (o pensemos) con seguridad que ese bono va a ser desviado en muchos casos.
(Por cierto, salió una especie de estudio en La Razón, acerca de las características de los paceños, les (nos) han dado palo grave, hay hartas cosas por trabajar: educación ciudadana, convivencia social, etc.)
A aplaudir la medida nomás y a hacer el Juancito Pinto una medida cautelosa y sostenible.
Por cierto, a que te refieres exactamente con que Gonzalo Chávez es certero?
Abrazo.
Dilectos comentaristas (jaja, qué tal ese empiezo):
Totalmente de acuerdo con sus opiniones. Primero, como afirmaba el urbandino, los 200 son no más un granito de arena para mucha gente, aunque repito, desde mi óptica son apenas un pretexto para un fin mayor: El educativo.
Segundo, y como dicen sakura y cápsula, es apenas un paliativo, a la educación le falta mucho. Items, infraestructura, etc, etc. Este bono no soluciona nada de eso.
Y por último, a la querida vero le respondo casi lo mismo, lo importante es la continuidad. Avancemos, por favor pero no querramos correr antes de caminar.(Lo de certero a Chavez era en realidad por el comentario que copié que me pareció adecuado).
Saludos a todos.
Ola, Marco
No estoy en contra del bono, porque tambien creo que esa plata por poco que parezca, para mucha gente sirve bastante, seguramente les va ayudar mucho. Pero tambien creo que seria mas efectivo un programa que contemplara un buen desayuno escolar (como se esta implementando en Tarija), un buen almuerzo (como ya se implemento en San Lorenzo) para que los niños vuelvan a sus casas bien alimentados, tambien útiles, libros y uniformes (o ropa para ir al colegio con chompas etc.). Porque no sabemos si ese bono realmente va asegurar la no desercion escolar.
Pero para mi la mayor preocupacion es que ese bono se convirta en un "medio" de hacer politiqueria y comprar votos de la gente empobrecida, al contrario, de que és realmente solucionar sus problemas más profundos de la gente.
Ese pais necesita de medidas mas estructurales como mejorar efectivamente la educacion y la salud que son las necesidades basicas de la poblacion y otras cosas mas por supuesto. Pero ese es un tema muy largo para comentar.
Marco, me gusto. Te invito a seguir profundizando el binomio pobreza-mujer... podria ser un trinomio porbreza-mujer-niña. Y la necesidad de iniciar politicas que realmente ataquen al fondo del problema y no se queden en simples campaña. Para iniciar el proceso me adscribo al famoso Bono. Como solucion no apoya basicamente en nas.
Marquito: De todos tus artículos leídos éste me gustó más. Y comparto tu opinión porque yo conozco la génersis de este "bono" que proviene de una experiencia brasilera exitosa creada por un hombre muy interesante que se llama Cristobam Buarque.
Espero que nos veamos pronto. Yo viajo esta y la otra semana. Pero me gustaría un encuentro para complotar con algunos sueños imposibles. Te parece?
Un gran abrazo
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